lunes, 11 de octubre de 2010

Starbucks


Laura va todas las mañanas antes de ir clases por un café a Starbucks, se sienta en los sillones, saca una barra nutricional de su mochila y avanza tareas, o sólo platica por Facebook. Va a ese en particular, no sólo porque ya la conocen y le sirven en su propio termo color rosa cálido, sino porque ahí trabaja Marcos medio tiempo en las mañanas. Ella ya sabe que mientras él esté detrás del mostrador él actuará como barista, será amable pero no se mostrará afectuoso de un modo emocional. Ya han tenido esa discusión una vez y todo quedó arreglado. Ella respeta los lineamientos y él comenta sus fotos en su perfil. Unas por otras.

Este martes de realizó una visita a Starbucks. He estado renuente a formar parte de dicha compañía o aceptar sus buenas intenciones de hacerme llegar su mensaje. Pero como pasa a veces tengo que admitir que mi perspectiva de la compañía cambió por completo después de dicha visita.

Laura ve de vez en cuando a Marcos dibujar los menús o especiales nuevos que llegan. Aunque le gusta verlo dibujar no se acerca, lo respeta, mientras sorbe su café pluma en mano, observa a unos cuantos adolescentes cruzar la calle y sentarse frente al establecimiento, aunque a esa edad ella siempre fue bastante ruidosa conforme a aprendido de las circunstancias y madurado ha comprendido muchas cosas, agradece nunca haber ido altanera con alguna autoridad, a pesar de haber actuado pretenciosa en otra época.

Una de las cosas que yo no percibía de Starbucks era la manera en que realmente se esfuerzan. No sólo por un excelente servicio, sino en ser mejores cada día y mantener la uniformidad y códigos de conducta comportamiento y su, casi sagrada, “Política Starbucks”. Y esta consiste en que te sientas cómodo, te permite acomodarte a tu gusto traer tus propios alimentos, dormirte un poco, trabajar por horas, claro, siempre y cuando consumas, hay que recordar que es un negocio.

Los chicos han traído comida consigo, a Laura le parece divertido y espera verlos entrar para pedir algo, sin embargo sólo se sientan y el ruido fuera del lugar aumenta. La situación no le agrada mucho, voltea a ver a Marcos quien mira a través de la ventana, este tipo de cosas ya son comunes, y han aprendido a manejarlas.

Creo que de todos los puntos que se trataron en la visita el que más me atrajo la atención fue ese: “Política Starbucks”. Te hace querer ser parte de algo que de verdad suena espléndido. Yo recuerdo, por ejemplo. La única y maravillosa vez que fui a Esquina Norte, no había desayunado nada y había dejado mi dinero en mi maleta que ahora estaba en la van en donde nos iríamos, así que en vista de tomar un desayuno caminamos 6 cuadras o más hasta llegar al Starbucks más cercano. Cabe decir que yo estaba cansada, y tenía apetito. El profesor me ofreció algo, él pidió un café y quizá alguna otra vianda y yo pedí un té y un emparedado. Ambos deliciosos. El sillón en el que me senté era increíblemente cómodo, y aún sin conocer esta política me quedé dormida mientras el maestro terminaba su café y leía un libro. Se puede vivir en convivencia con estos privilegios mientras se mantenga un balance respetuoso. Esa es la base de dicha política.

Los jóvenes se pararon, dejando las mesas llenas de basura, y envoltorios de comida rápida. Mientras cogían sus mochilas, Marcos volteó y le comentó al gerente, quien salió a hablar con los muchachos, que ente risa y risa asentían, Laura ya iba de salida, agito su mano en manera de despedida a Marcos y el resto de los baristas se despidieron de ella también. Fuera ya del establecimiento miró al gerente un par de chicos recoger el desorden que había hecho el grupo más grande y los ayudó a recoger. Le dieron las gracias y ella se dirigió a su clase. Alcanzó a oír que el gerente les pedía no volver si no pretendían hacer un consumo, pues se les había advertido en múltiples oportunidades, los jóvenes, asintieron.

Notas de la visita a Starbucks:

Starbucks es:

-Calidad interna, apego a las directrices, siendo una concesión deben cuidar la imagen que la empresa desea reflejar.

-Manejo de productos por temporadas con publicidad y dinámica de venta bien establecida. Desde el display hasta su preparación.

-Pasión y dedicación, trabajar en un Starbucks implica tener amor por lo que se hace y siempre buscar hacerlo mejor.

-Modernización, siempre actualizándose.

-Actualidad, ver y reconocer tendencias.

-Comunicación directa en todos los niveles. Barista-Gerente-Dueño (visto a grandes rasgos).

-Estandarización, todo debe sentirse, verse y olerse igual en todos los establecimientos, es parte de la marca.

-Mismas oportunidades, derechos, valores y un buen ambiente de trabajo.

-Cortesía y límites. Tener una Política Starbucks también significa conocer los límites propios de esas libertades que se les otorga a los clientes.

-Respeto. Desde al cliente, como el cliente al trabajador, y entre los estratos internos.

-Actitud Starbucks: todo lo anterior con un blend de positivismo, asertividad y buena actitud.

Debo admitir que mi perspectiva de Starbucks cambió ese día. Ahora deseo tener oportunidad de darme el lujo de ir, tomarme un venti café caliente (americano con chocolate) o un té helado (negro con miel y leche), con una dona de la Thrifty sabor maple (de esas no hay ahí sino ahí la compraría), y leer un buen libro, sobre todo ahora que ya faltan tres semanas para que sea fin de mes e inicie el frío.

S. Yáñez

Visita a Starbucks.

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